¡Hola!

Más que una finca, un caserío o un vino, la Pousadela es una experiencia vivida y sentida a lo largo de muchos años de historia. Es un lugar centenario donde familias enteras trabajaron, lloraron y se rieron, Donde ya nacieron unos cuantos, se casaron algunos y por donde pasaron muchos más. Caminantes, romeros, comerciantes de ganado. Hay memorias de fondo, leyendas que enriquecen y una paz inigualable que se respira.

Cuenta la historia que pertenecía al Clero, como la mayoría de las tierras en Portugal. Hay quienes digan que nos es tierra de nadie, un lugar de pasaje, donde se pernotaba, se comía un caldo y se descansaba el cuerpo.

Los registros más antiguos me lleva a mi abuela, Domingas da Costa, que aquí vivió hace diez generaciones. La memoria de Paulo lo lleva a su abuela Rosa, que aquí vino a los veintitrés años, viuda y responsable por su familia. Ella y su hermana Lurdes emprendieron la aventura de reconstruir una vida, poniendo de pie una finca en las amarguras y dificultades de otros tiempos.

Ha querido el destino que, sin saber de este pasado común, Paulo y yo nos uniéramos y nos embarcáramos en esta aventura, en esta obra de una vida sencilla. Una vida que recuerda tiempos de otrora y donde el tiempo pasa sin prisas.

Más que un concepto, Pousadela es nuestra casa.

Sean bienvenidos

Rita Sá.